Método basado en el libro Inner Work de Robert J. Johnson
  1. El árbol

Cada símbolo en nuestra psique es como una neurona o un nodo de energía, una especie de planta con ramas y raíces mediante las cuales se comunica con otras plantas y símbolos. Cada símbolo contiene varios significados en varios niveles, tal y como las plantas tienen varias ramas y raíces, que a su vez se conectan y comunican con otras. Jung decía que los sueños son seres vivos, no simplemente ‘cosas’ o textos para ser descifrados. Es importante que desde el principio nos demos cuenta que los símbolos que aparecen en nuestros sueños (las personas, las situaciones, los animales, los objetos, los colores, los sonidos, las palabras, etc.) están vivos y resguardan ‘trozos’ de nuestras propias experiencias, pensamientos y emociones. Son pequeños árboles o animales en el ecosistema de nuestra consciencia.

Si queremos comprender a fondo el mensaje y la guía de nuestros sueños, nuestra primera tarea es la de examinar cada uno de esos símbolos –o al menos los más importantes– y ver qué asociaciones emergen de nuestro interior, como si observáramos con cuidado una flor o un arbusto de nuestro jardín, con todos sus pétalos y ramas. El primer paso del análisis completo es simple: escribe la primera imagen que aparezca en tu sueño y pregúntate, de un modo muy sincero y tranquilo:

¿Qué sensaciones o sentimientos tengo acerca de esta imagen?

¿Qué palabras, ideas, opiniones o recuerdos me trae a la mente?

Cualquier palabra, memoria o sentimiento que emerja espontáneamente de tu interior es una asociación válida. Escríbela. Por lo general cada imagen onírica dará lugar a varias asociaciones. Escribe cada una de ellas. Luego vuelve a la imagen y observa qué otras asociaciones surgen. ¡Y escríbelas! Sigue volviendo a la imagen, preguntando y escribiendo hasta que ya no haya más asociaciones.

Es posible que al principio no te resulte fácil. En muchos de nosotros opera una especie de resistencia interna para mirar hacia adentro. Mi consejo es que lo tomes como un juego, un juego íntimo y sagrado, delicado. Verás que cuando empieces a hacerlo el proceso tomará su propio impulso. Después de hacerlo unas dos o tres veces descubrirás el poder de esta simple herramienta para desentrañar los significados de nuestros sueños y para llevarnos a un nivel de consciencia más profundo y más real. Para llegar a ese lugar real en nosotros mismos el único requisito es querer hacerlo. Sólo hace falta una pequeña dosis de buena voluntad.

En este punto del proceso no intentes todavía decidir cuál es la asociación correcta que te dará la clave para entender tu sueño. Como dice Robert Johnson:

el inconsciente no sigue los caminos de la lógica del ego. Una asociación que se siente tonta, fuera de contexto, irracional, puede ser la que tenga más sentido después de trabajar un poco más. Otras veces todas las asociaciones se tornarán relevantes para tu sueño, aunque al principio parezcan contradictorias (Inner Work, p 54).

Te comparto un sueño reciente: “Me regalan un Volkswagen escarabajo blanco”. Aquí hay dos símbolos, el Volkswagen escarabajo y el color blanco. Siento que quiero empezar por el símbolo ‘blanco’. Éstas son algunas asociaciones que me vienen a la mente:

Blanco:
– Vestir de blanco: en las clases de Kundalini Yoga (del cual soy profesor) nos vestimos de blanco para trabajar y expandir nuestro campo electromagnético.

– Pureza.

– Azúcar blanca. Tengo la opinión o la creencia de que el azúcar blanca, da la apariencia de pureza pero en realidad es una sustancia tóxica para el cuerpo.

– “Poner la mente en blanco”. Repito mucho en mis cursos la idea de que meditar no se trata de poner la mente en blanco, sino de observar nuestros pensamientos.

– La Virgen María muchas veces aparece vestida de blanco.

– Blanquita: una amiga que solía visitarnos.

– Un caballo blanco. En uno de los sueños más hermosos e importantes que recuerdo estaba con un caballo blanco, bajando por una escalera en caracol.

– Piano blanco. El piano que mis papás me regalaron a los 9 años y que aún conservo.

Si hacemos un trabajo a consciencia –que no toma más de 5 minutos por imagen–, vendrán unas 5 a 8 asociaciones, quizá más. El significado relevante para el sueño está en una –o en varias– de estas asociaciones. Además, significará una cosa para una persona y otra totalmente distinta para otra. Puede ocurrir que el blanco signifique en un caso que alguien debe “quedarse en blanco”, es decir, no intervenir en una determinada situación. En otro caso puede significar que alguien debe dejar de “estar en blanco”, es decir, que de alguna manera debería ‘ensuciarse las manos’ en una determinada situación. Para una persona puede significar que valdría la pena ‘vestirse de blanco’, es decir, casarse o ir a una clase de Kundalini Yoga. Para otra puede ocurrir que su inconsciente le está hablando de un proceso de purificación o limpieza interna que está teniendo lugar. Para otros más pueden ser válidas, al mismo tiempo, varias de estas opciones.

En este punto vale la pena repetir que los diccionarios de sueños no ayudan realmente a comprender el sentido íntimo que un sueño tiene para la persona que lo sueña. Lo que hace que los símbolos del inconsciente sean tan poderosos y versátiles es justamente su arácter íntimo y su polisemia, su multiplicidad de sentidos. El intento de definir los símbolos oníricos a uno o dos significados prestablecidos es prueba de que no se comprende este poderoso carácter polisémico y orgánico de nuestras imágenes internas. Un símbolo es como una neurona, como el rizoma el de las raíces de los árboles, como una célula. El propósito aquí es encontrar cuáles son las asociaciones íntimas y únicas que tú mismo estableces en tu mente profunda, no las que te dice otra persona, un libro o Google.

Es importante también recalcar, en palabras de Johnson, que “no importa cuán inverosímil o descabellada te parezca la asociación. Este es el momento del trabajo onírico en el que tú simplemente reúnes información del inconsciente. En efecto, le estás preguntando al inconsciente: ‘Cuáles son los significados que tú asocias con tus propios símbolos?’”. Por ejemplo, tendemos a pasar por algo los coloquialismos o los dichos que tenemos grabados en la mente desde pequeños (“Blanco es, gallina lo pone…”). Las expresiones coloquiales, dice Johnson, provienen de épocas antiguas, “cuando nuestro lenguaje era más rico en imágenes concretas… Salen de la vida cotidiana simple y terrenal; por lo tanto, son un lenguaje excelente para el inconsciente”.

Otro lenguaje que muy poderoso a nivel inconsciente es la música. De todas las percepciones sensoriales, la música es la única que no se distorsiona durante los sueños. Es más común de lo que crees soñar con música, o levantarte pensando en una canción, o que algunas asociaciones de tus imágenes oníricas te recuerden algún tema musical. No deseches estas asociaciones porque te parezcan poco importantes. Buena parte de las veces la letra de una canción nos da la clave para entender un sueño o todo un estado interno

No sobra, por otro lado, resaltar que este tipo de asociación no es la asociación libre del psicoanálisis freudiano. Este trabajo asociativo se llama asociación directa, en contraposición a la asociación libre. En la asociación libre hacemos algo del tipo:

Blanco – Caballo – Casa del tío Pepe – Chimenea – Verduras a la parrilla

Observa que con esta forma de asociación lineal o libre nos alejamos de la imagen original con cada nueva palabra. En la asociación directa, por el contrario, es vital mantener el centro gravitatorio que nos da la imagen central, pero abrir sus múltiples posibilidades de sentido, tal y como el árbol se abre en múltiples direcciones manteniendo su eje. Resulta muy útil, de hecho, hacer este ejercicio a mano, con lápiz y papel, en tu diario de sueños, a manera de diagrama. Ésta es una versión digital de lo que hago en el mío con sueños importantes o difíciles de comprender:

La pregunta obvia a esta altura es: ¿cómo sabemos qué asociación me llevará a la interpretación correcta? El mismo Jung da una respuesta simple y poderosa: la interpretación correcta hará “click”. Una vez hecho tu árbol, al leer todas las asociaciones, una de ellas generará mucha energía en ti. O puede ser que toque un lugar en tu interior en el que te sientas confuso o dolido. Puedes tener la curiosa sensación de que una asociación te hace ver algo en ti que no habías visto antes, tras lo cual surge un buen chorro de energía interna.

Aunque este método suene demasiado simple, es confiable. Recuerda que los sueños son creados con energía. Una manera de encontrar la esencia de un símbolo onírico es ir donde está la energía –ir a la asociación que hace brotar una oleada de energía. Cada símbolo está calculado para despertarnos. Está atado orgánicamente a sistemas de energía profundos del sustrato del inconsciente. Cuando haces una conexión que está cerca de la fuente de energía, salen chispas (Inner Work, p. 56).

De nuevo: no te apresures. No tienes que saber cuál asociación es la correcta desde el principio. Muchos sueños exigen una buena cantidad de trabajo interior. En los sueños más difíciles o más complejos es necesario hacer varias de estas asociaciones para empezar a sentir el mensaje que nos está ofreciendo el inconsciente. No hay prisa. Es un juego. Mantente abierto a todos los sentidos y deja que el sueño y las asociaciones se digiera y procesen también en tu mente profunda. Lo esencial es no encerrarnos en una sola definición o sentido, sino aprender una sincera disposición o apertura interna, tanto a nivel mental como a nivel emocional. Recuerda que es un juego, pero un juego íntimo y sagrado. Estamos explorando las raíces, las ramas, las flores y los frutos del bosque de nuestra mente.

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